lunes, 16 de septiembre de 2013

Bibliografía de Richard Castle

Un magnate inmobiliario del estado de Nueva York se desploma y muere en una de las aceras de la ciudad. Una esposa florero con un sombrío pasado sobrevive tras escapar de milagro a un descarado ataque. Gánsteres y hombres con poder con motivos de sobra para asesinar recitan de memoria sus coartadas. Es entonces, en medio de una sofocante ola de calor, cuando otro homicidio tiene lugar y comienza un tenso viaje por los pequeños y oscuros secretos de los ricos. Unos secretos que resultan ser fatídicos. Secretos que permanecen ocultos en la sombra hasta que una detective del Departamento de Policía de Nueva York arroja un poco de luz sobre ellos.
El escritor número uno en ventas Richard Castle, última sensación de las novelas de misterio y autor de los best sellers de Derrick Storm, nos presenta a su nuevo personaje: la detective de homicidios Nikki Heat. Dura de pelar, sexy y profesional, el emblema de Nikki Heat es su amor por la justicia, ya que dirige una de las brigadas de homicidios más importantes de la ciudad. Pero Nikki se enfrenta a un desafío inesperado cuando el inspector jefe asigna al famoso periodista Jameson Rook que la acompañe en la investigación para uno de sus artículos. Y resulta que el ganador de un premio Pulitzer no sólo le es útil, sino que además es extremadamente atractivo. Sus ocurrencias e intromisiones no son los únicos problemas para la detective. Al mismo tiempo que trabaja para desvelar los secretos del asesinato del magnate inmobiliario, tendrá que lidiar con la chispa que ha surgido con el periodista. Una chispa en medio de una ola de calor
Nikki Heat y Jameson Rook vuelven a encontrarse para trabajar juntos en la emocionante secuela del best seller Ola de calor.
Cuando la columnista de cotilleos más despiadada de Nueva York, Cassidy Towne, aparece muerta, Heat descubre toda una galería de posibles sospechosos, y todos tienen motivos de peso para haber asesinado a la más temida destapadora de escándalos de Manhattan.
La investigación del asesinato de Heat se complica con la reunión-sorpresa que tiene con el famoso periodista Jameson Rook. Su ruptura todavía está muy reciente y Nikki prefiere no tener que cargar con ese áspero bagaje emocional. Aunque la intromisión en el caso del atractivo y sobradamente intelectual escritor, ganador de un premio Pulitzer, la obligará a formar equipo con él una vez más. Los residuos no resueltos de su conflicto romántico y la creciente tensión sexual llena todo el aire mientras Heat y Rook se embarcan en la búsqueda de un criminal entre famosos y gángsteres, cantantes y prostitutas, atletas profesionales y políticos avergonzados.
El insólito asesinato de un sacerdote en un club sadomasoquista neoyorquino abre el caso más apasionante y peligroso de Nikki Heat hasta el momento, en el que tendrá que hacer frente al narcotraficante más corrupto de Nueva York, a un arrogante asesor externo de la CIA y a un misterioso escuadrón de la muerte decidido a acabar con ella a tiros. Y eso es solo la punta de un iceberg que destapa una siniestra conspiración que salpica a las más altas esferas de la policía de Nueva York.
Pero en el momento en que se acerca demasiado a la verdad, Nikki es desprestigiada, despojada de su placa y abandonada a su suerte como blanco perfecto de unos asesinos, sin nadie en quien confiar. Salvo quizá en el único hombre de su vida que no es policía: el periodista Jameson Rook. En pleno invierno neoyorquino, el más frío de los últimos cien años, hay algo que Nikki está decidida a demostrar: que aumenta el calor.
La detective de homicidios Nikki Heat se encuentra con una mujer desconocida apuñalada hasta la muerte y metida en una maleta abandonada en una calle de Manhattan. Nikki entra en shock cuando se da cuenta de que este asesinato está conectado a la muerte no resuelta de su propia madre.

jueves, 15 de agosto de 2013

Las 10 Princesas Caídas

Las 10 Princesas Caídas



 ¿Qué ocurrió con las protagonistas de los cuentos infantiles una vez que encontraron a su héroe? La fotógrafa Dina Goldstein se ha hecho esta pregunta en su obra Princesas Caídas.
Fuente: Entre El Caos y El Orden


Blancanieves y su hogar desestructurado 
El trabajo de Goldstein comenzó cuando sus hijas pequeñas se volvieron fanáticas de las historias de princesas. Así comenzó a imaginarse una posible secuela para cada cuento tradicional infantil. Su Blancanieves se ha convertido en una maruja de tomo y lomo, casada con el príncipe que al final resultó ser un gandul, y con tres hijos. Si al menos los siete enanitos vinieran a echarle una mano. 

La Cenicienta del after hours
Repudiada por su madrastra, maltratada por sus hermanastras e ignorada por su padre, es normal que Cenicienta solo se sintiera cómoda cerca de un tipo de cristal, el de los chupitos. 


 La Sirenita en el acuario
Su reinterpretación de los cuentos infantiles ha hecho que la autora de estas fotografías reciba numerosas quejas. Ella asegura que su intención era: “Situar a las princesas en un entorno realista y actual”. Y a la pobre sirenita le reservó un destino de lo más triste: ser exhibida a la mirada de los curiosos. 









Y Jasmine cogió su fusil
La princesa de Aladdín desafió las normas de su reino para casarse con un hombre sin sangre noble. ¿Qué haría si su país fuera invadido? Sin duda, unirse a la insurgencia irakí.  



 La Princesa del Guisante
Probablemente, este es uno de los pocos cuentos en los que la mujer es quien decide: la princesa era en realidad la única superviviente de un naufragio que pidió refugio en el castillo del príncipe. 











La Bella Durmiente
¿Y qué habría pasado si esta princesa no se hubiera despertado con un beso de amor verdadero? O peor aún: ¿no será que la Bella Durmiente padecía narcolepsia?  











 Rapunzel, terminal
Dina Goldstein retrató a Rapunzel, la princesa de las trenzas doradas, víctima de un cáncer que le hizo perder su seña de identidad. Probablemente, la más cruel de todas las imágenes de la colección. 



 



 Pocahontas aburguesada
Mientras John Smith, su príncipe, se marcha a la conquista de nuevas tierras, esta princesa se queda encerrada en un mundo que desconoce y a punto de caer en el síndrome de Diógenes. Hay que decir que la auténtica princesa india se casó con un comerciante de pieles y viajó a Londres donde fue recibida por la reina de Inglaterra. 



 Caperucita obesa
Para el lobo habría sido mejor bocado esta Caperucita que la pequeña del cuento original. En la versión de Charles Perrault, una de las primeras, publicada en el siglo XVII, la niña acaba devorada por el lobo. 











La Bella en el quirófano
El cuento original, obra de 1740 de la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, es una crítica a los matrimonios de conveniencia de poderosos señores con bellas jóvenes. En esa realidad, a menudo, los maridos se convertían en bestias para la ingenua “princesa”. Pero el destino de nuestra Bella recurrir a la cirugía para conservar su atractivo. Lo malo es que acabó convirtiéndose en adicta. Por cierto, ¿no le encontrais cierto parecido con Carmen Lomana?